Ni idea del mecanismo que usa la gente para grabar sus recuerdos. Hay gran variedad, muchos recurren al tÃpico flash (grabación de recuerdos tipo fotografÃa), otros usan enlaces (grabación por coherencia de objetos, personas o situaciones) y hay incluso los que no usan ningún método, sólo recuerdan a la buena de algún dios.
Yo grabo en video. Mis recuerdos se acuartelan en carretes de celuloide. Lo he hecho asà desde que tengo uso de razón, llegando a especializarme en el tratamiento del color y la luz. Ni hablar de la cámara, puedo grabar hasta el movimiento de mis pensamientos.
Pero lo del color es un asunto delicado, mis recuerdos de los 80 tienen esa luz apagada que entra por la ventana entreabierta, ese rebote del halo en la madera, el destello del sol bailando en las hojas de los árboles. Se parece mucho a la luz del cine neorealista italiano, a las pelÃculas de Vitorioa de Sica o de Giusseppe Tornatore. Entonces, el color es suave, matizado; mi camisita de rayas azules y ocre con el caimancito Lacoste sobre el bolsillo se ve de 100 lavadas.
En mis recuerdos de los 90 todo cambia, todo brilla, mis cabellos son muy largos, castaños oscuro, tengo la piel color quesillo y me asomo a la ventana del auto para gritar: coñ!! ese es el mar!!. Y el mar brilla, centellea en mis ojos descubridores.
Todo lo recuerdo en video. Algunas veces, muy pocas, he logrado grabar en vida. Esos son recuerdos premiun, si cierro mis ojos y me concentro puedo vivir el momento de nuevo, por ejemplo:
Puedo recordar la brisa fresca de la noche, el mueble color vinotinto del tamaño de una cama, tus manos jugando con una cajita, huelo tus nervios y aprieto mis labios. Tú miras a todas partes y a ninguna. Tú miras a cualquier parte para no chocar con mis ojos.
La noche sabe al vermouth seco del primer Manhattan que bebimos, tus manos siguen jugando con esa cajita. Justo ahora siento tus nervios compartidos, puedo recordar cuando tomé tu mano izquierda entre mis dos manos y te dije: MÃrame!.