Acuse de recibo III
Me habla poco, me tiene miedo, pero una vez desembolsó mucha fuerza de voluntad para decirme que “mientras uno más ve, más exquisito se
vuelve, y se pierde la simpleza del disfrute, se pierde la tonta
sonrisa del rostro, el hacer por hacer. No te vayas a quemar tan
temprano, con calma seguro igual llegas”.
De las menos de mil palabras que me ha dicho, estas han sido las más
importantes. Anoche con tristeza comprobé que aparte de importantes,
son muy ciertas.
Después de soportar durante 97 minutos la última pelÃcula de Almodóvar, de hacer esfuerzos para terminar de verla, comprendà que ya no disfruto igual que antes con la lectura, el cine o algun conversación. Me he vuelto una máquina de etiquetar y empacar al vacÃo, una bibliotecaria de la vida.
Y él tiene razón, asà no se vale.
