Mandarina almodovariano y Claxton collage
Me desperté y pensé que todo habÃa sido un sueño. Hundà mi cara en la almohada y cuando el dolor hizo link en mi cuello para bajar por la espalda supe que la realidad tenÃa cara de sala redecorada.
12 horas. Tardamos lo mismo pintando la sala del apartamento que forrando la puerta del pasillo. Hicimos gala de nuestras clases de dibujo, corte y pintura usando el rodillo para esparcir gris claro, blanco y mandarina almodovoriano por toda la sala. Al grito de: Oligarcas pintad, viva la libertad!, comiendo aceitunas, bebiendo ron ( a pesar de estar prohibido por los antibióticos) dimos por concluida la sesión a las 2 de la mañana.
El punto importante de todo esto es que cuando la casita estaba agarrando forma y una sonrisa pendeja se estaba instalando en nuestras caras pensé en lo importancia de compartir con tus amigos, de tener proyectos en común, que a pesar de las peleas o diferencias de criterios (que los puede haber a cantidades) nos podemos poner de acuerdo para beber ron, comer aceitunas y pintar la sala. Y eso es bueno.
En un momento, de esos en los que se te explota tu carga de filosofÃa barata, dije: Es genial que no tengamos dinero para contratar diseñador de interiores, pintores u obreros. Nos perderÃamos de todo esto. Prefiero mil veces este momento, este modo de hacer las cosas. La intención era ganarme una ración extra de pan de jamón, no lo logré pero hice felices a 3 corazones :P.
La puerta de mis sueños
Culminada la labor con el rodillo sacamúsculos la agarramos con la puerta del pasillo. Tijera en mano, goma batida y almanaque de William Claxton a disposición iniciamos la dura tarea. Los grandes del jazz fueron recortados, superpuestos, modificados, adheridos y repisados hasta conseguir ser parte de un collage en blanco y negro.
Dizzye Gillespie y Cottie Williams, en plena ejecución, uno a cada lado de la puerta. En el centro y principal, Earl “Fatha” Hines anunciaba, con una sonrisa enorme, su presentación en la marquesina. A los lados la gente baila en la calles y de frente… de frente estábamos nosotros, ambobados, mirando la puerta.
TodavÃa no me lo puedo creer, apenas me levanté fui a revisarla, aún seguÃa allÃ. Aún sigue allÃ, para la posteridad… como ejemplo de un trabajo en equipo y de una buena amistad.
:) De regalo les dejo dos fotografÃas de Claxton:


