InitaVal

13 Diciembre 2004

Mandarina almodovariano y Claxton collage

Archivado en: Collage — initaval @ 9:09 AM

Me desperté y pensé que todo había sido un sueño. Hundí mi cara en la almohada y cuando el dolor hizo link en mi cuello para bajar por la espalda supe que la realidad tenía cara de sala redecorada.

12 horas. Tardamos lo mismo pintando la sala del apartamento que forrando la puerta del pasillo. Hicimos gala de nuestras clases de dibujo, corte y pintura usando el rodillo para esparcir gris claro, blanco y mandarina almodovoriano por toda la sala. Al grito de: Oligarcas pintad, viva la libertad!, comiendo aceitunas, bebiendo ron ( a pesar de estar prohibido por los antibióticos) dimos por concluida la sesión a las 2 de la mañana.

El punto importante de todo esto es que cuando la casita estaba agarrando forma y una sonrisa pendeja se estaba instalando en nuestras caras pensé en lo importancia de compartir con tus amigos, de tener proyectos en común, que a pesar de las peleas o diferencias de criterios (que los puede haber a cantidades) nos podemos poner de acuerdo para beber ron, comer aceitunas y pintar la sala. Y eso es bueno.

En un momento, de esos en los que se te explota tu carga de filosofía barata, dije: Es genial que no tengamos dinero para contratar diseñador de interiores, pintores u obreros. Nos perderíamos de todo esto. Prefiero mil veces este momento, este modo de hacer las cosas. La intención era ganarme una ración extra de pan de jamón, no lo logré pero hice felices a 3 corazones :P.

La puerta de mis sueños

Culminada la labor con el rodillo sacamúsculos la agarramos con la puerta del pasillo. Tijera en mano, goma batida y almanaque de William Claxton a disposición iniciamos la dura tarea. Los grandes del jazz fueron recortados, superpuestos, modificados, adheridos y repisados hasta conseguir ser parte de un collage en blanco y negro.

Dizzye Gillespie y Cottie Williams, en plena ejecución, uno a cada lado de la puerta. En el centro y principal, Earl “Fatha” Hines anunciaba, con una sonrisa enorme, su presentación en la marquesina. A los lados la gente baila en la calles y de frente… de frente estábamos nosotros, ambobados, mirando la puerta.

Todavía no me lo puedo creer, apenas me levanté fui a revisarla, aún seguía allí. Aún sigue allí, para la posteridad… como ejemplo de un trabajo en equipo y de una buena amistad.

:) De regalo les dejo dos fotografías de Claxton:

10 Diciembre 2004

Pasa en los libros, pasa en la vida real

Archivado en: Filosofía barata — initaval @ 7:49 AM

Del Increíble encuentro con la Baticulebra y otros espectros
Fragmento del libro “El mago de la cara de vidrio” de Eduardo Liendo.

Después de hacer este obvio descubrimiento mi atención se dirigió hacia una tentadora figura mitológica, la cual estaba conformada por cabeza y brazos de mujer y el resto de serpiente. Entre el centelleo de las lucecitas pude apreciar que sus movimientos eran muy semejantes a los efectuados por el artefacto corrientemente llamado batidora. Por esta analogía deduje que tan excitante ejemplar debía ser una Baticulebra.

Deslumbrado por su exótica danza culebrérica, vi cuando me hacia una seña, invitándome a traspasar la profunda brecha generacional. Esta proposición estimuló mis brios y, tomando impulso, de un temerario brinco fui a caer en medio del tumulto. El loco estrépito de la batería me lanzó en abierta competición con la baticulebra, quien, sin titubear, aceptó el pique. Mi particular experiencia indica que la danza culebrérica no exige el apego a ninguna fórmula dogmática que obligue a desplazarse tantos pasos a la diestra, tantos a la siniestra, medio remolino etc, nada de eso. Si existe algún principio general es el de mantener el esqueleto ruedalibre.

Actualización:
Ya otros expertos han reseñado este fragmento de la baticulebra.

9 Diciembre 2004

Mono - logo

Archivado en: Collage — initaval @ 8:13 AM

Hacer las cosas que no debo me provoca una extraña sensación.

Dejar al despertador chillando durante 15 minutos mientras me hundo en la almohada, llegar 30 minutos tarde a la oficina, salir a comprar un jugo natural y regresar con un helado de brownie, ir camino a la Universidad y quedarme 1 hora revisando dvds en el pasillo de ingeniería, jugar a que hoy fumaré el último cigarrillo, desayunar un saludable sandwich de pavo y cenar una costillita en salsa jack daniels con los archiprohibidos aritos de cebolla. Quejarme porque no estás, porque estás, porque medioestás, porque no sé. Besarle la mano a la amargura sólo para joderle la paciencia a la esperanza.

Hacer las cosas que no debo me provoca una extraña sensación. Anoche dí con la palabra, se llama transgresión. Las mías son de pequeña monta, algo así como trangresiones de ligas infantiles, pero son mías.

En resumen, este año he descubierto que soy guerrillera de jardín con especialización en trangresiones light.

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