Sin palabras
Somos vÃctimas de la economÃa del lenguaje.
Somos victimarios del lenguaje.
Las palabras, hacinadas, con tirro en la boca y cuerda en las manos, sólo alcanzan a agitar los piececitos. AsÃ, de vez en cuando, me sobresalto y despierto.
Y me asusto. Mejor dicho, me doy susto.
Por eso cuando Luis Alberto preguntó nuestra opinión sobre el guión de su documental, me quedé callada. Sin palabras. Y me sentà tan idiota. ¿Qué decir? ¿Genial? ¿una obra estupenda? ¿ tal vez reciclar un cintillo de crÃtica cinéfila: "Fantástica y escalofriante"?
Y no es por falta de lenguaje, tengo muchas palabras ahorradas. Es economÃa del lenguaje, esa misma que en vez de permitirme terminar este post con un generoso discurso acerca de las graves consecuencias del problema, sólo me permite exclamar: !que mierda!