El Cascanueces

Hay momentos que vagan hasta encontrar su momento justo. "El Cascanueces", del Ballet Teresa Carreño, esperó un año por mÃ.
Para no adelantarme a la sorpresa evité leer cualquier cosa referente al Cascanueces, olvidé lo poco que habÃa visto de este ballet en Film and Arts y desde ayer me preparé psicológicamente para estar en una sala cuyo porcentaje de público infantil pasa el 30%.
Lo mejor del Cascanueces es la magia. La magia hace crecer al árbol de navidad, da vida al hermoso muñeco, vence al Rey Ratón, nos lleva de viaje al Reino de las Nieves, al Reino de los Dulces. Gracias a ella disfrutamos de la imponente danza española, la sensual danza árabe, la regia danza china, la ostentosa danza rusa, la melódica danza de los Mapazanes, la graciosa pantomima de Madame Cigogne, el armonioso Vals de las flores y finalmente, el pax de deux del Hada de Azúcar y Cavalier (que me permitió, al fin, ver a Javier Solano en escena).
Asà es el ballet “Cascanuecesâ€, para sorprender. Una amalgama de luces, música, escenario, juegos pirotécnicos y decenas de personajes que bailan por y para la magia.
Sin embargo, la magia es insuficiente si no se comparte, y que estuvieras allà mein lieber… anunciándome el momento más impresionante, casi nervioso ante la posibilidad de que yo no lo viera, eso reafirma mi premisa: El Cascanueces llegó a mà en el momento indicado, junto a ti.
Pd: Muchos reconocerán en la música del Cascanueces, decenas de bandas sonoras del cine. Por ejemplo, el inicio del pax de deux del Hada de Azúcar fue utilizado por Danny Elfman para la pelÃcula “La fábrica de chocolate†:).Â