InitaVal

17 Diciembre 2004

Tontas teorías, incomprensibles realidades

Archivado en: Filosofía barata — initaval @ 12:41 PM

Yo robot (fragmento)
” El robot QT-1 Cutie, duda sobre su existencia y responde a Donovan y Powell)
Fíjate en ti. No lo digo con ánimo de desprecio, pero fíjate bien. El material del que estás hecho es blando y flojo, carece de resistencia, y su energía depende de la oxidación ineficiente del material orgánico.
(…)
Entráis periódicamente en coma, y la menor variación de temperatura, presión atmosférica, la humedad o la intensidad de radiación afecta a vuestra eficiencia. Sois alterables. Yo, por el contrario, soy un producto acabado. Absorbo energía eléctrica directamente y la utilizo con casi un ciento por ciento de eficiencia. Estoy compuesto de fuerte metal, permanezco consciente todo el tiempo y puedo soportar fácilmente los más extremados cambios ambientales. Estos son hechos que, partiendo de la irrefutable proposición de que ningún ser puede crear un ser más perfecto que él, reduce vuestra tonta teoría a la nada. “

13 Diciembre 2004

De punta…

Archivado en: Filosofía barata — initaval @ 9:32 AM

El dueño de la cuadra me acaba de anunciar que hará reparos y remodelaciones en esta casa. Ese asunto me pone nerviosa, ignoro el monto de la factura :P.

En otro orden de ideas…también me pone nerviosa saber que tú ya no me hablas. Y me pone más nerviosa saber que aún puedo cometer la estupidez de querer acercarme. Tengo miedo de hacerte, hacerme, hacerles, hacernos más daño.

Mujer con los nervios de punta.

10 Diciembre 2004

Pasa en los libros, pasa en la vida real

Archivado en: Filosofía barata — initaval @ 7:49 AM

Del Increíble encuentro con la Baticulebra y otros espectros
Fragmento del libro “El mago de la cara de vidrio” de Eduardo Liendo.

Después de hacer este obvio descubrimiento mi atención se dirigió hacia una tentadora figura mitológica, la cual estaba conformada por cabeza y brazos de mujer y el resto de serpiente. Entre el centelleo de las lucecitas pude apreciar que sus movimientos eran muy semejantes a los efectuados por el artefacto corrientemente llamado batidora. Por esta analogía deduje que tan excitante ejemplar debía ser una Baticulebra.

Deslumbrado por su exótica danza culebrérica, vi cuando me hacia una seña, invitándome a traspasar la profunda brecha generacional. Esta proposición estimuló mis brios y, tomando impulso, de un temerario brinco fui a caer en medio del tumulto. El loco estrépito de la batería me lanzó en abierta competición con la baticulebra, quien, sin titubear, aceptó el pique. Mi particular experiencia indica que la danza culebrérica no exige el apego a ninguna fórmula dogmática que obligue a desplazarse tantos pasos a la diestra, tantos a la siniestra, medio remolino etc, nada de eso. Si existe algún principio general es el de mantener el esqueleto ruedalibre.

Actualización:
Ya otros expertos han reseñado este fragmento de la baticulebra.

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